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4 de diciembre de 2008

SANTA CECILIA , PATRONA DE LOS MÚSICOS


TEXTO Y FOTOGRAFÌA POR: MAURICIO CASTILLO-MÉNDEZ

Santa Cecilia representa para el ser Huatusqueño, su sincretismo y uno de sus más valiosos legados ancestrales que hoy en día, forma parte fundamental de su cultura, de su patrimonio espiritual, del mundo tangible e intangible. Representa la más íntima fusión cultural y genética entre ibéricos y mesoamericanos; es culto y evocación al mundo prehispánico hacia Macuilxochitl (cinco flores) y Santa Cecilia con su respectiva dosis del catolicismo.

Cuenta la historia que durante la conquista espiritual de la nueva España el Teponaxtle Sagrado fue el medio evangelizador del pueblo Cuauhtochca, en un texto del Lic. Miguel Ángel Flores Rodríguez menciona lo siguiente: "…recién consumada la conquista en el lugar donde antes se ubicaba el templo de los Dioses prehispánicos y se levantara la cruz de la nueva religión, acudía una hermosa nativa que había abrazado fervorosamente la nueva creencia. Xochitlcuauhtla era su nombre, quien a pesar del desprecio y marginación de que era objeto por sus hermanos de raza, acudía diariamente al sitio a entonar cantos y oraciones. Se dice que un día se le apareció Santa Cecilia, pidiéndole que en ese lugar se levantara un templo y que como prueba de su presencia le entregaba un Teponaxtle; esto conmovió a la población generando empatía con las nuevas creencias. A Santa Cecilia se le conoce como la protectora de los músicos…"
El festejo anual se realiza sobre el antiguo Teocalli Sagrado del pueblo prehispánico que se ubica en el centro de la ciudad, bajo el actual templo de Santa Cecilia.
La mezquindad y nula conciencia de algunos comerciantes ambulantes provocaron desde hace varios años, la pérdida de lo que algún día fuera "plaza pública". Actualmente el sitio cuenta con una higiene promiscua y la estética del paisaje urbano del primer cuadro de la ciudad es lamentable. Los invasores actuaron sin tener el mínimo respeto al área pública perdiéndose así el atrio. El atrio fue la gran aportación de la nueva España a la arquitectura religiosa del mundo; los atrios fueron espacios destinados exclusivamente en México para la práctica de las celebraciones indígenas o paganas.
En Huatusco la tradición del Teponaxtle Sagrado revivivió en gran parte a la danza y los cocheros. En 1991, la Danza Conchera realizó su primera Ofrenda de Flor y Canto, en aquella ocasión para realizar un trabajo espiritual por Don Ernesto García Cabral y quitar los pendientes de su ánima con este mundo terrenal, se recuerda el arribo a Huautusco de más de doscientos danzantes, cinco estandartes, cinco jefes generales de la danza, históricamente un enclave extraño y misterioso , según dicen los que conocen de ritos y tradiciones.
Desde hace diecisiete años consecutivos, se ha llevado a cabo la tradicional Ofrenda de Flor y Canto en Huatusco. Para los danzantes y músicos existen don importantísimas imágenes, la primera es Macuilxochitl (cinco flores) y la segunda Santa Cecilia. La participación de la Danza Conchera en este festejo siempre se lleva a cabo con gran armonía, alegría y sobre todo conciliación. La noche del sábado 22 de noviembre se realizó a partir de las nueve PM el trabajo lunar ante la asistencia de muchos huatusqueños, la velación consistió en la elaboración de alfombras de flores, acompañándose de cantos y alabanzas; una vez llegada la media noche se levantó la flor en bastones, los cuales se ofrendaron a la santa. Al día siguiente día a partir de las diez AM, el trabajo solar consistió en danzar alrededor del Teponaxtle representando un solo corazón acompañándose también de otros instrumentos sagrados con que siempre se acompañan los compadres concheros, realizando movimientos simultáneos e intentando un mismo ritmo y tiempo. Iniciaron la danza en el templo de santa Cecilia, posteriormente abrieron camino hacia la avenida uno y cerrar el trabajo en el parque Zaragoza ante el busto de García Cabra.
En Huatusco la danza es querida, gozada y sobre todo respetada; además rescata la cosmovisión ancestral y se renueva permanentemente a través de los jóvenes. La danza recuerda el pasado común del ser indígena, Santa Cecilia es la Mayordomía del Pueblo; nuestra identidad, la unión y la alianza contemporánea. La festividad hermanó a indígenas, artistas, ancianos, adultos, jóvenes, niños, prominentes y modestos comerciantes, amas de casa, curiosos, morbosos, autoridades municipales, servidores públicos, incluso funcionarios de alto nivel. La Ofrenda de Flor y Canto en honor Santa Cecilia es por excelencia nuestra organización comunal a la usanza del antiguo pueblo cuauhtochca, a pesar de un presente saturado de profanación y globalidad.

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